Extracto de uno de los veinte cuentos:
“Cucufato siempre creyó que lo suyo era normal. Jamás se le pasó por la cabeza que el saber universal que poseía era único e intransferible. Por lazos del destino lo sabía todo. Al parecer, igual que heredó rasgos genéticos producto de la mezcla de sus antecesores, también adquirió el conocimiento de las cosas que aquellos experimentaron en vida. Sencillamente, igual que la composición de su sangre, todos sus ascendientes de civilizaciones anteriores le traspasaron sus mañas y saberes”.