EL PECIO
Me gusta imaginarte un barco hundido
en el fondo, sereno, iluminado,
con su mástil enhiesto, engalanado,
reposando en la arena un mar de olvido;
imaginarte viento que se crece
encumbrado en las piedras de una ruina,
señor de la atalaya que domina,
el ave que te arrulla y adormece;
imaginarte nube que, encendida,
proyecta su silueta en un camino
de rosas, encumbrada por rastrojos;
imaginarme rumbos de tu vida;
imaginarme manos de tu sino;
imaginarte hecha a mis antojos.